Mi paso como agente de transporte internacional (transitaire, en Francia) fue particularmente determinante. Es un oficio que te pone en el centro de la relación entre empresas, proveedores, transportistas, despachantes de aduana y todos los actores que intervienen en las operaciones internacionales. Ahí aprendí a trabajar codo a codo con despachantes de aduana, sin reemplazarlos: mi rol siempre fue coordinar, preparar el expediente y hacer de puente entre las partes.
Ahí aprendés rápido que una demora, un sobrecosto o un problema casi nunca vienen de un solo factor. Una decisión tomada en una compra, un Incoterm mal elegido, información documental incompleta, una restricción logística o una exigencia aduanera pueden, juntas, debilitar una operación bien preparada.
Esa forma de analizar los flujos nunca me abandonó. Todavía hoy guía cada uno de mis trabajos.
📍 Radicado en Valence (Francia), trabajo con empresas de toda la región del Ródano y, a distancia, con empresas argentinas y del Mercosur.